CRÓNICAS INDOCHINAS 6: «Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río». Enseñanzas de Heráclito para dos días en la jungla

DSCN0781Heráclito, conocido como el «oscuro» entre sus contemporáneos por su estilo críptico, fue uno de los filósofos presocráticos que mayor legado han dejado para la posteridad. Entre sus pensamientos más citados se encuentra aquel que afirma que «nadie puede bañarse dos veces en el mismo río», puesto que cuando volvemos a su cauce, el río ya no es el mismo, pues se halla en constante cambio, ni nosotros somos ya los que éramos cuando entramos por vez primera.

DSCN0791Tal vez sea por eso que me impresionan tanto las cascadas, tal vez sea por eso que
este trekking de dos días me ha hecho pensar tanto. Las caídas de agua se sucedían a lo largo de nuestros empinados caminos por la jungla; actuaban de remanso para el cuerpo y también para el espíritu. La cascada impone a la metáfora del río mayor radicalidad y, por eso mismo, inspira la reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la delicadeza de la libertad. También sostenía el filósofo de Éfeso, que el fuego era el elemento primordial de la naturaleza, el padre de todas las cosas, pues todo lo engulle a su paso y los elementos no pueden resistirse a ser fuego… Excepto el agua: ¿Circunstancia y Libertad?

DSCN0800Al llegar la noche sólo el fuego y las excepcionalmente brillantes estrellas iluminan nuestro merecido descanso. Junto a los otros doce chicos de todas partes del mundo que han hecho la expedición junto a nosotros, nos reunimos ante la hoguera para intercambiar experiencias y escuchar la magnífica versión en guitarra de «Angie» de los Rolling Stones que Dani nos regaló. La noche se va agotando entre la sucesión de recuerdos en forma de postales de la jornada: el paseo sobre ellomo del elefante, el áspero camino de cinco horas hacia las cascadas, la comida casera a base de arroz y tofu, la mirada cansada de nuestros compañeros de viaje, sucumbiendo ante la tibieza que el humo trae.

Descansamos en la aldea, en una casa de gente del pueblo, y emprendemos nuestra segunda jornada, atravesando la montañosa jungla, bañándonos bajo el chorro de agua que discurre zigzagueando entre las rocas y finalizamos nuestra travesía haciendo rafting sobre una balsa de bambú que fue testigo, junto a las piedras, de nuestra incapacidad para dirigirla hacia el lugar que deseábamos. 

En nuestra próxima crónica contaremos sobre nuestra última noche en Chiang Mai y nuestro viaje rumbo al vecino país de Laos

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