CRÓNICAS INDOCHINAS 11: «Viaje al centro de la Tierra o un día en el Inframundo de Khong Lo»

DSC01725Jules Verne imaginó un Viaje al centro de la Tierra, en el cual el joven Alex, junto a su tío, profesor de mineralogía, y el guía Hans, descendían a través de un volcán Islandés con la finalidad de alcanzar el núcleo ardiente de nuestro planeta. En este relato, tras varias jornadas de descenso, los viajeros se encuentran con un río subterráneo que los conduce a través de las profundidades de la Tierra. Nosotros no teníamos tanto tiempo como para descender hasta el centro de la tierra, pues nos queda por recorrer Camboya y el sur de Tailandia, pero sí supimos llegar hasta ese río oculto, que se esconde como una metáfora en una mirada cualquiera. Este es nuestro viaje hacia el centro de la Tierra… o casi.

DSC01685No era tarde cuando llegamos. La montaña que protegía la despoblada villa empezaba a dar la espalda al sol. La sensación de haber equivocado nuestra petición en la estación de buses me abrumaba. Los niños correteaban, un mono saltaba de una rama a otra de un árbol, las luces artificiales eran más una cortesía que una realidad. Comimos arroz, sopa, jugamos a las cartas y dormimos largas horas. No más tarde de las 6:00 de la mañana nos levantamos, desayunamos y partimos hacia la famosa cueva de Khong Lo. Tuvimos que esperar una hora hasta que abrieran el parque. Al llegar, nos dieron una linterna de minero y unos chalecos salvavidas. Atravesamos un lago que anidaba junto a la montaña y penetramos en la cueva.

DSC01719El día recién naciente se convirtió en la más absoluta oscuridad. Desde las canoas que surcaban el río subterráneo sólo podían divisarse las tenues luces de nuestras linternas, moviéndose desesperadamente como moscas en una jornada calurosa. Apenas el ruido del motor magnificado por el eco de la cueva, apenas las estalactitas y estalagmitas se vislumbraban de vez en cuando tras el negro profundo. Navegar el río subterráneo, en ese silencio de voces, me hizo recordar a aquel mundo subterráneo de la Mitología Griega y pienso que, seguramente, algo muy parecido habrán tenido como modelo los poetas que diseñaron ese mundo de Hades. Nuestro viaje al inframundo es una experiencia difícil de transmitir y, por suerte o gracia de los dioses, pudimos volver a la superficie, como aquel Sísifo, ladrón de ganado, héroe del absurdo.

Tras dos horas de camino en canoa y tras pasar junto a varias islas que surgían al salir de las cuevas, volvemos hacia nuestro hospedaje, recogemos nuestras mochilas y emprendemos viaje hacia las 4000 islas del río Mekong, que se encuentran en la frontera entre Laos y Camboya… Pero esas son escenas de otro capítulo.

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