CRÓNICAS INDOCHINAS 12: «Instrucciones para el nomadismo». Tres días en las 4000 islas del río Mekong

DSC01798Un día, el jovencísimo Cósimo discutió fuertemente con sus padres. Era un adolescente como cualquier otro. Ese mismo día decidió, para mostrar su personalidad, subirse a un árbol y no bajar de allí. Los días se sucedían, las súplicas de su hermano para que bajara a la superficie también. Cósimo ya nunca volvería a pisar la tierra y pasaría sus años como el barón rampante; tal vez, como sugiere Calvino, como aquel hombre que imaginó Rousseau en estado de naturaleza. Hoy, desde las 4000 islas que se forman en el río Mekong, en la frontera entre Laos y Camboya, calculo que un hombre que decidiera no volver a pisar tierra continental y viviera una semana en cada isla, podría pasarse de una isla a otra durante 84 años, sin regresar nunca más a aquellos lugares donde fue feliz alguna vez, como el Cósimo de Calvino.

DSC01791Pasamos tres días en dos islas diferentes del río Mekong. La primera jornada nos quedamos en una isla tranquila, paseando en bicicleta y jugando a las cartas. Habíamos tenido un viaje nocturno muy largo, de dieciséis horas, y preferimos un lugar apacible para recuperar energías. A la mañana siguiente partimos en canoa hacia la isla más turística, donde nos encontramos con gente que ya habíamos visto en algún punto de nuestro viaje y que realizan unos trayectos similares a los nuestros. Alquilamos unas gomas y nos dejamos arrastrar por el río Mekong. A un lado y a otro se suceden las pequeñas cabañas de bambú que dibujan el contorno del agua, la gente reunida tomando cervezas y dejando que el tiempo fluya bajo el gigante sol indochino.

DSC01756El tercer día comienza temprano. Remontamos el Mekong en kayaks que pintan de naranja las aguas. Los remos y el calor nos cansan, pero la experiencia es maravillosa. Comemos en una de las tantas islas y continuamos remando, tras un breve baño refrescante. El objetivo era observar a los delfines, aunque estos apenas aparecieron ante nuestros ojos anhelantes; apenas un salir a flote para volver a perderse en las profundidades. Cuando el sol agoniza y nuestras fuerzas remiten, volvemos a nuestra isla a descansar, pues nos espera mañana un largo viaje hacia Pnom Penh, ya en territorio camboyano. Pero eso será materia de la siguiente crónica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *