CRÓNICAS INDOCHINAS 14: «Desembarcando en el Océano Índico». Apaciblemente viviendo en Sihanoukville

Playa de Sihanoukville
Playa de Sihanoukville

Para Aristóteles el tiempo no es otra cosa que la medida del movimiento, esto es, no existiría el tiempo si no existieran las cosas. La modernidad ha descubierto que las cosas que se mueven y cómo se mueven varían según la posición y movimiento del sistema de referencia, es decir, del que percibe el objeto moviéndose. En Sihanoukville los objetos son el sol, las barquitas, el encendido de las barbacoas, las lamparitas de colores pintando el océano. El tiempo discurre, mientras nosotros permanecemos detenidos en la contemplación, entre batidos de frutas y cervezas, dejando que todo suceda sin intentar modificarlo.

DSCF3100Uno de los días salimos en barco a recorrer las islas paradisíacas y desiertas de alrededor. En el trayecto paramos varias veces a hacer snorkel, perseguir a los peces coloridos, los corales y escapar de los temibles erizos de mar. En la «isla de bambú» podemos ver cómo aún se conservan paraísos no explotados y eso da esperanza de que no toda la belleza del mundo sea absorbida por la lógica empresarial. La noche en este pequeño paraje de mar es muy animada, con muchísimos bares en la playa y mucha gente
bailando hasta la madrugada.

A pesar de que este es un sitio que nos agrada y nos quedaríamos a vivir, nuestro viaje debe continuar. Roberto y yo partimos hacia Saigón, en Vietnam, y Dani y Guille continúan de playas hacia Koh Kong. Hasta la próxima crónica!

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