CRÓNICAS INDOCHINAS 8: «Breve visita al país de los ciegos. Un día en la vida de ocho comunidades étnicas al norte de Laos»

Laos - Muang Sing Comunidad étnica 5Creo que fue a comienzos del siglo XX cuando H.G. Wells publicaba El país de los ciegos, una historia que a mí me impactó profundamente. En este relato, el protagonista, un tal Núñez, cae por una ladera en los Andes y tras varios días de caída se encuentra con un pueblo de ciegos. Lo primero que piensa Núñez, como lo haríamos nosotros guiados por el refrán,  es que «en el país de los ciegos el tuerto es rey»; sin embargo todo se da vuelta cuando intenta trabajar junto a ellos y se percata de que labran la tierra por la noche, sin padecer por las dificultades de la oscuridad; también sufre al no poder comunicar lo que ve, porque muchas de sus palabras proceden de la visión. Poco a poco, Núñez percibe que lejos de ser el rey es el más inepto del país de los ciegos. Al final de la historia, se le exige para quedarse en la comunidad que se arranque los ojos… no contaré el final. Cuento esto porque creo que el occidental padece el mismo defecto que Núñez, cree que todas las vidas alternativas son inferiores, unos pasos previos al recto desarrollo que alcanzarán las comunidades cuando progresen adecuadamente.

Laos - Muang Sing Comunidad étnica escuela 7Al comenzar nuestra jornada en la olvidada Muang Sing, teníamos presente que no podíamos caer en este error. La jornada comienza bastante temprano: contactamos con Ton Dua (de quien hablaré en un futuro «Entreacto 1: El héroe sin circunstancia») que nos llevará a visitar ocho aldeas étnicas del norte de Laos. La jornada se hace áspera, pues nos toca andar entre los campos cultivados por casi ocho horas,bajo el gigante sol indochino, con un breve descanso para comer una comida excesivamente picante. Los pueblos se parecen entre sí, nuestra mirada es incapaz de destacar diferencias sustanciales entre unos y otros. Podemos decir que la vida es austera, las calles de tierra, las casas de bambú, los niños y los adultos comparten los mismos espacios, pero también asisten a clase y juegan con otros niños de su misma edad. Compartimos con Dani la impresión de que el concepto de «intimidad», tan querido por nosotros, no existe, así como es impensable el «azul» en una comunidad de ciegos. Las mujeres tejen en las calles, con un sistema muy rudimentario; los hombres cultivan y construyen sus propias viviendas; los niños chapotean en el río y sonríen a los visitantes con el ya clásico «sabaidee» («hola» en Lao).

Laos - Muang Sing Comunidad étnica comidaNo creo que sean más infelices que nosotros, con sinceridad y, quizás, ingenuidad, lo digo. Creo que tendemos a identificar lo confortable con el bienestar y a depositar todas nuestras fuerzas en el desarrollo individual como lo único digno de realizar (me incluyo en esta impresión); sin embargo hemos olvidado la vida en comunidad, porque ya no podemos ser conscientes de en qué medida contribuimos con nuestro trabajo a un beneficio general de la sociedad en la que vivimos. Tal vez por eso, ya nunca podamos recuperar una democracia real. 

Continuaremos nuestro viaje en Luang Prabang, pintoresca ciudad de la que hablaremos en la siguiente crónica.

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