#CRNic16 Episodio 0. «Escala de riesgo: tiroteo en Dallas» – David Cardozo Santiago

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A Vincent, héroe anónimo, hombre generoso

Días antes de emprender este primer viaje con NoWHere con destino Costa Rica y Nicaragua, había pensado en cómo escribiría las crónicas de viaje y, con cierto detenimiento, había imaginado que la crónica «Episodio 0» se centraría en contarles cómo habíamos llegado hasta aquí, cuánto trabajo le hemos dedicado, cuántas horas de videoconferencia por Skype, cuántas ideas que en algún momento nos entusiasmaron fueron quedando por el camino… en fin, pensaba escribir una crónica emotiva y llena de confesiones sobre NoWHere y los amigos que forman parte de este proyecto. Sin embargo, la realidad suele presentarse de imprevisto para alterar con un guiño irónico todos los planes prefijados.

Son las 7:34 de la mañana en Dallas, Texas. El sol ya ha logrado superar el letrero de «Enterprise» que vigila el tarantinesco hotel «Deluxe Inn Irving». Ese es uno de las afueras que, además, tienen a Nino nadando en una modesta piscina. Pero hay otro afuera. Las portadas de los periódicos amanecen con este titular: «Francotiradores matan a cinco policías en Dallas en una protesta contra los abusos de los agentes».

DallasMientras miro a través de la nada alentadora ventana, busco las palabras que puedan describir todo lo que se me pasa por la cabeza. Siento que sería imposible y tedioso a la par desarrollar estas ideas y, por esta razón, he pensado que podría dar una lista inconexa de las imágenes que se agolpan en mi mente: a) Decimotercera enmienda a la Constitución de los EEUU: abolición de la esclavitud (1865); b) asesinato en Dallas de John Fitzgerald Kennedy (1963); c) anexión de Texas (antiguo territorio mexicano) a los EEUU (1845); d) Donald Trump y su muro fronterizo; e) la gran cantidad de hispanohablantes en Dallas; f) la doctrina Monroe y nuestra América Latina.

Pienso que es evidente hoy, en los días del renacimiento restaurador en América Latina, que el modelo norteamericano no ha logrado convertirse en un paradigma de integración sustentado en las diferencias colectivas (afrodescendientes, latinos, italianos, irlandeses, colonos, etc.) y el sueño americano – su rasgo identitario- reside en la continua delimitación de la frontera entre ciudadanos de primerísima (consumidores de alto poder adquisitivo) y servidumbre involuntaria y necesaria. Ayer esta servidumbre se alzó contra el eterno sheriffato, contra el regimen policial de opresión de las minorías, contra el revival esclavista. Parece claro que hoy en día es necesaria una Nueva Independencia, con nuevos Padres Fundadores que liberen a las minorías mayoritarias del nuevo colonialismo interno.

Quiero terminar esta larga crónica, por un lado, prometiéndoles que las próximas serán más breves, por el otro, invitándolos a seguir nuestra experiencia como un viaje de cuerpos que se desplazan, que piensan y sienten, que se emocionan y vuelven a pensar y son nuevamente afectados por otros cuerpos, a veces provocando alegría, otras tristeza, pero siempre, en todos los casos, viviremos esta experiencia dejando ser al otro tal y como es, justamente, el otro, el diferente a nosotros, el que nos invita a desplazarnos, con su cuerpo y su voz. Este es el viaje que les propongo y al que me encantaría que nos acompañasen.

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