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#Cuba18: «Cuba entre 1899 y 1959. Seis décadas de historia» – Francisca López Civeira (Fragmentos escogidos)

Situación previa a la Revolución del 59´

(…) El informe elaborado por el Banco Internacional de Reconstrucción y Comercio en 1950 es un excelente reconocimiento de la crisis cubana. (…) La comisión encargada de la investigación estableció un diagnóstico según el cual la economía cubana vivía de una industria que hacía 25 años había dejado de crecer, de lo que se desprendía un serio desempleo tanto permanente como estacional:

(…) Cuba se encontraba en un ‘círculo vicioso por las inseguridades y ansiedades debidas a la inestabilidad, el estancamiento, las demandas injustificadas, el bajo grado de eficiencia, el desaliento del espíritu de empresa y el desempleo por retraso en la diversificación de la producción’; esto llevaría a un “callejón sin salida” que pondría a Cuba en la disyuntiva de mejorar sensiblemente las relaciones entre empleados, empleadores y gobierno para crear un clima favorable a las inversiones o se produciría un empeoramiento progresivo, que daría lugar a una dictadura que podía ser de “derecha” para “poner a los trabajadores en su lugar”, de “izquierda” con un “estado obrero” para abolir “la explotación capitalista” y el “imperialismo” o de tercer tipo en la que los sindicatos obreros sirvieran de instrumento a un régimen político.

Entre 1952 y 1959 se produciría un proceso muy dinámico que traería grandes cambios en el devenir histórico cubano. Los grupos de poder acometieron una ofensiva para preservar el sistema que agudizó más aún su propia crisis, mientras surgían nuevas fuerzas que impulsaban la solución revolucionaria. De nuevo se enfrentaban la reforma y la revolución como las dos grandes alternativas para Cuba. Se llegaba a situaciones extremas que hacían imprescindible el cambio.

Ante la profundización de la crisis estructural e institucional cubana, de nuevo se recurrió a la dictadura como vía de solución. (…) El 10 de marzo [de 1952] se producía un
golpe de Estado encabezado por Fulgencio Batista que daría un giro a la situación cubana. (…) Si bien fue un movimiento interno, hubo presencia de figuras norteamericanas nada desdeñables en lugares clave durante aquellos acontecimientos. (…)
(…) El abogado Fidel Castro presentaba una denuncia al Tribunal de Urgencia reclamando sanción de cien años de cárcel [para Batista] (…) En aquellas circunstancias, se fue nucleando un grupo de jóvenes alrededor de él, (…) empezó a organizarse (…), actuaba en la clandestinidad con una estructura celular y planteaba una nueva concepción programática y estratégica. La acción fundamental sería el asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, el segundo del país, con acciones de apoyo en los edificios
colindantes y en Bayamo … El 26 de julio de 1953 se producía la acción armada.

 

“Ya estamos en combate” por Raúl Gómez García (Fragmentos):

Ya estamos en combate
Por defender la idea de todos los que han muerto
Para arrojar a los malos del histórico templo
Por el heroico gesto de Maceo
Por la dulce memoria de Martí.
…………………………………………
De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera
La furia loca de Gómez y Agramonte…
La lucha pura de Mella y de Guiteras…
Adelante cubanos… ¡Adelante!
Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate
Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano
Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos
Sintamos en lo hondo la sed enfurecida de la patria
Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.

La acción revolucionaria

La acción no alcanzó su propósito inmediato cuando falló el factor sorpresa, pero su repercusión fue extraordinaria. En estas acciones murieron seis combatientes, pero luego de las detenciones practicadas 55 murieron asesinados, además de 10 víctimas inocentes de la población. La orden de asesinar a los combatientes llegó de Palacio. En la medida en que se conoció de las atroces torturas y los asesinatos, creció la repulsa hacia la dictadura y la admiración por los combatientes.

la promesa del moncada - revolución cubanaEl programa del Moncada, que se daría a conocer por radio una vez tomado el cuartel, fue expuesto por su principal líder [Castro] durante el juicio que se siguió a los moncadistas en el que asumió su autodefensa. Este alegato, conocido por su frase final “La Historia me absolverá”, presenta un programa de solución revolucionaria para Cuba, más allá del derrocamiento de Batista. Como ha explicado Fidel Castro reiteradamente, no tenía todavía un carácter socialista, ni era posible que lo tuviera en aquel momento.

Se enunciaban las cinco leyes revolucionarias que se pondrían en vigor y los problemas fundamentales que la revolución debía resolver, entre los cuales se consideraban de primer orden la tierra, la industrialización, el desempleo, la educación, la vivienda y la salud del pueblo Los vínculos con Estados Unidos siguieron estrechándose, por una parte con concesiones mayores a compañías de ese país que invertían en los servicios públicos, como electricidad y teléfonos (…) el 4 de junio de 1955 se amplió el Acuerdo Militar de Ayuda Mutua por lo que aumentaron los suministros militares y la misión militar norteamericana asumió la preparación combativa del Ejército cubano.

En 1956 comenzaría la guerra de liberación a partir del desembarco de 82 expedicionarios que venían en el yate Granma. [Llegó a abarcar todo el país, incluyendo el medio rural, prolongándose hasta el final de 1958].

La concepción de la lucha armada en una zona rural e intrincada como forma fundamental para la movilización popular hacia una insurrección general, contando con la derrota del Ejército de Batista, transgredía los criterios prevalecientes de la época, cuando estaba afincada la idea de que no se podía hacer una revolución contra el Ejército.

El desarrollo de los acontecimientos demostró que sí era posible. Mientras en la Sierra Maestra se consolidaba el Ejército Rebelde, la lucha en las ciudades tomaba mayor fuerza. (…) Una de las acciones de mayor impacto fue el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957.

“La Decimita” (Epigrama) de Macolo:

En un barrio de La Habana
—y en Batista creo que fue—
un perro mordió a José
el lunes por la mañana.
Del pobre la sangre mana,
pero el herido se alista
para seguir tras la pista
a ver si puede lograr

de una guásima colgar
a ese perro de Batista.

El 31 de diciembre las tropas bajo el mando directo de Fidel Castro estaban en las puertas de Santiago de Cuba y Santa Clara estaba a punto de ser tomada por las tropas rebeldes.

Ese día, a las 4 de la tarde, se producía una reunión en la oficina del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christian Herter, con el tema de Cuba como único asunto. Durante la reunión llegó la comunicación del embajador Smith acerca de que Batista estaba dispuesto a dejar el poder para la conformación de una junta y preguntaba a quienes el Departamento de Estado deseaba para esa junta. Se discutió la posible presencia de Fidel Castro en ella debido al poder que había alcanzado.

La madrugada del 1º de enero de 1959 llegaban las noticias de la huida de Batista, quien había partido con sus más íntimos colaboradores hacia República Dominicana.

Se cerraban seis décadas de una historia que había estado signada por la dependencia a Estados Unidos, el desarrollo de una cultura de resistencia como parte de la consolidación permanente de la nación cubana, y el funcionamiento de una República burguesa en la cual se gestó el cambio cualitativo del 1º de enero de 1959. La República de Cuba entraba en una nueva etapa histórica.

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