Aula Errante I: Costa Rica utópica: La invención de América

Hay muchas razones por las cuales 1492 no debe ser considerado el “descubrimiento de América”. Por una parte, la visión convencional, que veía un “encuentro entre tres mundos” (el europeo, el indígena y el africano) invisibilizando la violencia ejercida sobre estos dos últimos, ha cedido espacio a una visión más crítica, que lo entiende como una conquista y no un intercambio armónico o igualitario. Por otra parte, las personas que ya vivían aquí antes de la llegada de los europeos no pensaban el continente como un todo homogéneo, y menos aún se veían a sí mismos como “americanos”. América no existía como tal.

El proceso de incorporación del continente al universo occidental consistió en una verdadera invención de lo que hoy llamamos América, entre otras cosas a través del nombramiento de lugares y su inscripción en mapas, propios de la cultura gráfica occidental, que imponían sobre el territorio un imaginario preconcebido.

Esa invención estuvo determinada desde el comienzo por lo que los “descubridores” – cuyas voces fueron las que contaron la historia – esperaban encontrar en el “Nuevo Mundo” antes incluso de haberse subido a los barcos. Así, las amazonas que supuestamente habitaban en la selva dan nombre a la Selva Amazónica, las montañas de oro y plata que se esperaba encontrar navegando por el Río de la “plata” (argentum en latín) dieron su nombre a la República Argentina, etc.

No es casualidad que en esta época Tomás Moro publique La Utopía (1516), inventando el término a partir de la etimología griega (u-topos, el “no-lugar”. Esta palabra no existía como tal en la lengua helena), pero donde imagina un mundo ideal, comunitario, más igualitario y libre. La expansión de la frontera de lo desconocido disparó la imaginación de los europeos, inspirando todo un género literario sobre viajes exóticos y lugares mejores. Las discusiones en torno a la “naturaleza” humana y el argumento del “buen salvaje” (el hombre es bueno por naturaleza, y es la civilización la que lo corrompe), partían de la visión que se tenía de los pueblos originarios americanos.


América fue la utopía de Europa, un espejo en el cual mirarse a sí misma: el “Nuevo Mundo” permitió pensar en la posibilidad de un mundo nuevo, la idea fundante de la modernidad occidental de que es posible el progreso de la sociedad.

En esta Aula Errante 1. Costa Rica utópica: la invención de América, además de hacer una introducción general a la región y los países que estaremos recorriendo, reflexionaremos acerca de este proceso. ¿Qué voz les cabe a los americanos en él? ¿Cuánto queda de esto en la actualidad, cinco siglos más tarde?

Para ello contaremos con la presencia de Víctor Valembois, importante intelectual belga radicado en Costa Rica desde hace muchos años. Doctor en filología, escritor, periodista y docente, ha investigado y publicado sobre estos temas, además de desempeñarse en otras áreas como elecciones, democracia y derechos humanos, el teatro, las artes y la cultura.

En el texto “En Busca de la Villa”, que plasma el espíritu de esta aula, Valembois cuenta la historia de Villa Bruselas, una ciudad creada en 1524 en lo que hoy es Costa Rica, trazando un interesante paralelismo con la historia de la Bruselas “nórdica”, de su Bélgica natal. Fue fundada durante la temprana ocupación del territorio centroamericano, enmarcada en la búsqueda de supuestos yacimientos de oro, junto con León y Granada (ciudades hoy nicaragüenses, que visitaremos).


Esta Bruselas tropical fue destruida a raíz de las luchas entre distintos capitanes conquistadores, y no queda hoy siquiera el recuerdo cierto de su ubicación geográfica; hasta el rey Leopoldo III de Bélgica estuvo buscando la ciudad fantasma, en la década de 1960. Pero, en palabras de Valembois:  “Seguramente para pesar de los historiógrafos, no me desvela dónde estuvo, a ciencia cierta, la versión tropical; prefiero guardar de ello el símbolo que todavía puede representar: la comunicación entre la ‘vieja’ Europa y el ‘Nuevo’ Mundo”.

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