Aula Errante II: En busca del buen vivir

El concepto de «Buen Vivir»

El “Buen Vivir” (traducción aproximada al castellano desde el quechua Sumak Kawsay, el aymara Suma Qamaña o el guaraní Tekó Porã) es un concepto complejo que refiere a la cosmovisión indígena de vida en plenitud, armónica con el ecosistema, donde el humano no es el dueño de la naturaleza sino uno entre sus muchos integrantes. Como modelo de desarrollo, se propone ser una alternativa a la modernidad occidental, deconstruyendo la idea de “progreso” que hemos señalado antes.

Aunque generalmente se asocia a los pueblos andinos de América del Sur, donde ha cobrado más fuerza llegando a ser proclamado en la Constitución de algunos países, se encuentra extendido a lo largo del continente americano. Posee muchas vertientes distintas y su significado no es exactamente equivalente entre una lengua y otra. Los pueblos originarios de América Central, con sus diferencias, también lo reivindican para sí, y el objetivo de esta segunda aula errante será el encuentro con esta interesante perspectiva.

La figura de la Pachamama (la “madre tierra”, aunque Pacha también puede significar “mundo” o “época” según el contexto) hace referencia a esa unidad de todos los seres vivos en una gran totalidad interdependiente. Esta visión de mundo tiene ciertas implicaciones que no pueden tomarse a la ligera ni en forma romántica, puesto que la colocan en las antípodas de algunos pilares de la modernidad, y suponen un cambio civilizatorio radical.

Una de ellas es la idea de los Derechos de la Naturaleza, que implica abandonar el antropocentrismo dominante en occidente desde el Renacimiento y colocar al hombre en pie de igualdad con las otras especies vivas. En 2008, Ecuador se convirtió en el primer país en el mundo en reconocer a la naturaleza como sujeto de derecho; otros países como Bolivia han hecho lo mismo. Esto plantea el desafío de conjugarse con el orden jurídico de raíz occidental, en que el único sujeto de derecho es la persona humana. Algo similar ocurre con derechos colectivos como los comunitarios o de los pueblos, cuando el depositario occidental clásico de derechos y obligaciones es el individuo.

En sus versiones más absolutas, el Buen Vivir también entra en conflicto con la voluntad moderna de desarrollo para los países, y la utilización de los recursos naturales con este fin (el “extractivismo” denunciado por movimientos ambientalistas e indígenas). Se postula una visión post-desarrollista: más que caminos alternativos de desarrollo, alternativas al desarrollo.

Muchos pueblos han recuperado también la denominación Abya Yala para referirse a la totalidad del continente americano, prefiriéndolo a la distinción colonial entre una “América” del sur (o “latina”) y otra del norte. Aunque, en rigor, la expresión está en la lengua Kuna, usada en lo que hoy son Panamá y Colombia (“tierra en plena madurez” o “tierra de sangre vital”), ha sido apropiada por los indígenas de las demás regiones como forma de articular sus luchas sin ceñirse a fronteras que no les son propias.

Un hito en el proceso de recuperación de esta “memoria larga” de los pueblos originarios fue la realización de cumbres indígenas continentales, especialmente la de 1992 en simultáneo a la celebración europea de los quinientos años del “descubrimiento” de América.

En el mundo occidental, la perspectiva del Buen Vivir ha cobrado interés principalmente por sus implicaciones ecológicas, y ha sido relacionada con planteos como el “decrecimiento” o la “ecología profunda”. Desde la academia, los dilemas que señalábamos antes han suscitado debates en torno a la interculturalidad (cómo establecer un diálogo entre cosmovisiones radicalmente distintas sin jerarquizar unas sobre otras), y la superación de la colonialidad del pensamiento moderno (el “giro decolonial”).

La isla de Ometepe

La isla de Ometepe, a orillas del lago Nicaragua o Cocibolca en lengua náhuatl, será el lugar perfecto para entrar en contacto con estas ideas y prácticas. Posee una deslumbrante naturaleza y paisajes hermosos, con clima subtropical y montano de transición a húmedo.

El nombre de la isla hace referencia a su conformación a partir de los volcanes Concepción y Maderas, que se levantan en el lago unidos por un istmo de baja elevación: Ome (“dos”) y Tepe (“cerro” o “volcán”) en idioma náhuatl. Ometepe también está ligada a los dioses Tamagastat y Cipattoval, pareja creadora del universo para los nicaraos, cuya morada se encontraba en “el lugar donde nace el sol”: desde Quatzapolca, capital de los nicaraos situada en la orilla continental del lago, el sol surgía entre los dos volcanes.

Además de los nicaraos, la población de la isla – en torno a 30.000 habitantes, de mayoría indígena – se compone de otros pueblos como Nahua, Niquirano y Chorotegas, y se caracteriza por una mayor preservación de cultura y tradiciones que el resto del país.


Para saber más…

Eduardo Gudynas y Alberto Acosta (2011), “El Buen Vivir o la disolución de la idea de progreso”

Fuente de la imagen y más información sobre el tema:

Una plataforma multidisciplinaria que busca ofrecer propuestas realistas para realizar la transición hacia el Buen Vivir desde nuestras sociedades actuales:

http://transiciones.org/


2.a. Una experiencia de turismo comunitario: Puesta del Sol

Numerosas poblaciones originarias de todo el continente han comenzado a desarrollar actividades de turismo comunitario, con un enfoque alternativo y sostenible, que complementan los ingresos de sus actividades tradicionales. Es el caso de la Asociación Puesta del Sol, conformada por 17 familias de la comunidad rural La Paloma en Ometepe.

La iniciativa funciona desde 2004 y pone énfasis en el carácter ecológicamente sostenible del emprendimiento, con un rol prominente para las mujeres de la comunidad. Nos estaremos quedando algunas noches en casas de las familias, conociendo su cotidianeidad, compartiendo conversaciones y comidas. También podremos experimentar productos orgánicos típicos, como diferentes tipos de té, tinturas y vinos.


Para saber más…

 Puede visitarse la página web de la asociación: http://www.puestadelsol.org/


2.b. Agua y cooperación

La importancia del agua, como recurso esencial y finito, ha cobrado relevancia en tiempos recientes, y es un un eje prominente de conflictos en toda América Latina. Centroamérica, en particular, vive enfrentamientos – a veces muy violentos – entre movimientos ambientales e indígenas, cuyas tierras se ubican donde están los recursos naturales más valiosos que aún no han sido explotados por países y empresas. Grandes capitales y Estados extranjeros toman parte en el conflicto – a veces veladamente y a veces en forma más directa – que ha envuelto el asesinato de numerosos luchadores indígenas y ambientales, y la violencia cómplice de las fuerzas armadas de varios de los países de la región.

El agua es valiosa para su consumo humano y su uso en la producción agropecuaria, pero también para la producción de energía eléctrica, a través de represas. La construcción de las mismas exige inundar grandes extensiones de tierra, a menudo destruyendo los pocos territorios ancestrales que conservan los pueblos originarios, a quienes no se consulta para hacerlo.
Se trata de una disputa geopolítica muy real, como indica en el siguiente mapa la elocuente coincidencia entre bases militares estadounidenses (marcadas por puntos morados) y la ubicación de las principales reservas de agua potable en América del Sur.

El agua como fuente de toda vida tiene también un lugar esencial en muchas de las culturas originarias. Los nicaraos y chorotegas, por ejemplo, han sido definidos como una “cultura del agua”; algo similar ocurre en otras partes del continente, como se refleja en la importancia del vocablo y (“agua”), raíz presente en muchas de las palabras de la lengua guaraní.

Nos acercaremos a la temática del agua y la cooperación a través de la colaboración de uno de nuestros viajadores, que compartirá con el grupo sus conocimientos al respecto.

2.c. Visita a la comunidad indígena Urbaite-Las Pilas

La comunidad de Las Pilas está ubicada en el centro de Ometepe, y llegaremos a ella tras una caminata de 15 minutos desde la villa de Urbaite. Allí tendremos la oportunidad de compartir con su gente, conocer la vida cotidiana y visitar lugares de trabajo como fincas de producción de frijoles, plátanos y arroz.

También es posible – en función de la disponibilidad de los lugareños y el interés de nuestro grupo – que organicemos excursiones a alguno de los hermosos parajes cercanos. Las opciones son muchas: miradores naturales (Mirador Mogote), playas y ríos (Santa Teresa, Santo Domingo, Río Istian), la Reserva Natural de la Peña Inculta, acercamiento a los volcanes de la isla, e incluso sitios de pesca a los que acompañar a los pobladores.

Por la tarde, después de una cena tradicional (temprana según las costumbres del lugar) podremos tener una conversación sobre el Buen Vivir, la situación de los indígenas en la actualidad nicaragüense, y la realidad de la comunidad de Las Pilas.


Para saber más…

Se puede visitar la siguiente página web, perteneciente a la Red de Turismo Comunitario de América Latina:

http://www.redturs.org/nuevaes/articulo.php?ar_codigo=652&ca_codigo=34&ca_padre=

Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza:

http://therightsofnature.org/tribunal-internacional-derechos-de-la-naturaleza/